
| Las
bandas independientes históricamente, al negarse a transitar por
la autopista del establishment del rock, tienen que soportar una ruta
llena de baches, con charcos y sin señalizar. Por no querer pagar
ese peaje que permite llegar rápidamente a destino deben luchan
contra quienes ocultan los carteles de la carretera para desorientar el
viaje. Pero la satisfacción de recorrer los caminos sin sobrepeso
y con el vehículo que se antoje es el verdadero objetivo.
Baradero, Octubre de 2011. Para el sábado 15, la ciudad se preparaba para cobijar a Mavirock, esa banda del oeste de Buenos Aires que envuelve misticismo y espíritu solidario por partes iguales. Una gran familia que rueda como quiere y que cada vez lo hace mejor. Si volvemos a insistir con la metáfora de los obstáculos, se podría decir que Mavirock debió llegar a Baradero por una calle de tierra sin banquina. Y nunca más vigente estuvo el dicho “lo que no te mata, te hace más fuerte”. La consigna siempre fue homenajear a María Victoria en el marco de un evento plagado de condimentos y con un sentido solidario. En ésta oportunidad, todo lo recaudado fue a beneficio de dos hogares de niños de la ciudad (Hogar Juan XXIII y Hogar Germán Frers). Y a pesar de tener que compartir la fecha con un evento político que se celebró “gratuitamente” en la plaza principal de Baradero (y que tuvo la presentación en vivo de “La Mancha de Rolando”), el color y la fiesta se ubicó a la vera del río, en los Galpones del Puerto. Cinco micros de Buenos Aires y una combie de Rosario fueron los que se sumaron a la gran kermés. Curiosos que pasaban por el lugar en horarios de la tarde pudieron ojear y darse cuenta que lo que iba a pasar a la noche no tenía nada de improvisado. Más de 30 personas trabajando para que todo salga como estaba previsto. Pantalla led de alta definición, telones temáticos, grúa de filmación, grandes equipos de audio y muchas, muchas banderas adornaban el galpón. Los chicos esperaron cantando dispersos por el parque lindero ante la mirada de algunos efectivos de Prefectura, desmitificando por fin ese sambenito de tensión que pesa sobre el público de rock barrial. Y cuando la tarde comenzó a volverse oscura, una murga le devolvió el color al playón. “Los Locos de Udaondo”, como en cada fecha de Mavirock, auspician de preludio al show con un carnaval de grandes y chicos que, luciendo sus multicolores trajes y bailando al ritmo de los tambores, invitaron a todos a ingresar al galpón para disfrutar de la otra fiesta. Y
allí, con el Himno Nacional Argentino en una introducción
altamente conmovedora y una grilla de temas para el disfrute emocional,
Mavirock y unas 500 personas celebraron un verdadero ritual que no se
puede transcribir fácilmente. Quienes estuvimos presente sabemos
lo que se vivió. Y quienes no pudieron asistir, lamentablemente
se lo perdieron. Ojala la banda pronto pueda volver a presentarse en
la ciudad, no solo para alegría de sus seguidores y de los chicos
de los hogares beneficiados, sino de toda la comunidad baraderence que
debería haber apoyado con mayor entusiasmo a un movimiento músico/cultural
de calidad y sin fines comerciales. Ojala haya una pronta revancha.
Por lo pronto, la banda seguirá recorriendo caminos sin final,
y con su mejor vehículo: Mavi. Por Maximiliano Fiorucci |

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HIMNO
/ EL PENAL |
OJO
MAGICO |